Nina lleva más de 15 años asesorando a pacientes con cáncer. Actualmente, desde el IOA y desde IMOR, ofrece servicios de análisis genéticos que permiten mejorar el tratamiento en pacientes oncológicos y prevenir la enfermedad en personas sanas.
En esta entrevista para La Vanguardia, Nina destaca el papel fundamental que juega la genética en el cáncer de mama, ya que permite identificar la predisposición genética a este tipo de tumor y ofrecer tratamientos más eficaces para las mujeres portadoras de mutaciones en ciertos genes.
Nina también subraya que el análisis genético puede ayudar tanto a los pacientes con cáncer de mama como a aquellos en riesgo de desarrollarlo por lo que “recomendamos solicitar análisis genéticos de forma proactiva para aquellas personas con antecedentes familiares de cáncer de mama. Esto les permitirá conocer su riesgo genético, ajustar su seguimiento médico para facilitar la detección precoz, incluso antes de que se presenten síntomas de enfermedad, y, en caso necesario, tomar medidas preventivas adecuadas” y añade “también es importante detectar quién no comparte el factor de riesgo genético en la familia para poder evitar que se sobreexponga a mamografías desde edades muy jóvenes si no está justificado”.


