Una de las amenazas más comunes que estamos observando en el ámbito de la ciberseguridad es la suplantación de identidad a través de llamadas, videollamadas o mensajería en nuestros dispositivos móviles. Los ciberdelincuentes se hacen pasar por personas conocidas y solicitan transferencias de dinero o credenciales para acceder a aplicaciones, entre otros.
El escenario más habitual es el siguiente: recibes una llamada o mensaje de un contacto registrado en tu agenda telefónica. En la pantalla aparece su foto y su número de teléfono original, aparentando ser una comunicación normal. Sin embargo, en realidad, se trata de alguien suplantando la identidad de ese contacto.
¿Cómo podemos protegernos de este tipo de engaños? La clave está en la doble verificación. Si notamos algo inusual en el lenguaje utilizado, en la forma de expresarse, en el idioma empleado, es importante poner en duda la autenticidad de la llamada y comunicarnos directamente con la persona que supuestamente nos está contactando.

Consejos para protegernos de este tipo de ataques:
- Activar la verificación en dos pasos. De esta forma, incluso si obtienen nuestro código, no podrán robarnos la cuenta.
- No compartir nunca el código de verificación con nadie. Desconfiaremos SIEMPRE de alguien que nos lo solicite.
- No aceptar peticiones de amistad o de contacto de usuarios desconocidos o posibles perfiles falsos.
- Configurar correctamente las opciones de privacidad y seguridad de nuestros dispositivos.
- No compartir información sensible como dirección, DNI, datos bancarios, etc. para evitar extorsiones.
¿Qué debemos hacer si recibimos una petición de ayuda sospechosa?
Debemos contactar con esa persona por otra vía para verificar que la información es correcta y dar aviso a los responsables de seguridad en caso de confirmar que la identidad de nuestro contacto ha sido suplantada.
¿Qué debemos hacer si nos han suplantado la identidad?
Recopilar todas las pruebas que podamos para presentar la denuncia a los cuerpos de seguridad del estado. De esta forma en caso de producirse algún delito, podrás documentar lo ocurrido para demostrar que no has sido tú.
Revisar todas nuestras cuentas para confirmar cuáles pueden haber sido afectadas.
Contactar con familiares y amigos para explicarles lo sucedido y evitar que se conviertan también en víctimas del fraude.
Recuperar las cuentas y cambiar las credenciales, activando el factor de autenticación múltiple o la verificación en dos pasos.

