La Inteligencia Artificial (IA) está revolucionando sectores clave como el de la investigación, el marketing, la automatización, la gestión de datos, etc. Actualmente, se estima que hay miles de herramientas y aplicaciones de IA en uso en diversas industrias y sectores. ¿Algunos ejemplos?
Herramientas como Perplexity mejoran la búsqueda de información, mientras que Bounti y Moengage optimizan campañas y engagement en marketing. En automatización, Wand y Fireflies agilizan tareas repetitivas y transcripción de reuniones.
En el ámbito empresarial, Sendbird facilita la comunicación y Substrata optimiza interacciones comerciales. Para la creación de contenido, Guide y Runway potencian la producción de videos con IA. En cuanto a agentes inteligentes, ChatGPT, Deepseek y Grok (de xAI, empresa de Elon Musk) lideran la conversación automática, con Grok destacándose por su integración con X (Twitter) y su enfoque en respuestas más abiertas.
Finalmente, en gestión de datos, Atombeam y Bardeen mejoran la optimización y automatización de flujos de trabajo.
Aunque todas estas IAs presentan una serie de beneficios en nuestro entorno profesional, también presentan riesgos, ¿Cómo podemos evitarlos?
La información que subimos o facilitamos a estas herramientas podría ser almacenada, analizada y utilizada por terceros, lo que podría exponer a Atrys a violaciones de seguridad o filtraciones.

Y entonces, ¿Cómo debemos utilizar, por ejemplo, ChatGPT?
En lugar de incluir datos específicos o nombres reales de clientes/pacientes, utiliza términos genéricos o nombres ficticios.
De tal forma que, en lugar de:

Podrías plantearlo de esta forma más general:

El enfoque de la respuesta será el mismo, y no estaremos poniendo en riesgo nuestros datos.
¡Recuerda! Lo más importante es que nunca facilitemos documentos o datos que sean confidenciales, críticos o que puedan comprometer la seguridad de nuestra empresa en estos modelos.

