Nuestro equipo de Ciberseguridad nos comparte la siguiente historia ficticia para aumentar la concientización sobre el cuidado de nuestros datos personales en Atrys:
Eva vive en un pueblo pequeño al sur de Tarragona junto a su esposo Dante y sus dos hijos pequeños: Marc, de 10 años y Julia, de 8. Eva trabaja como profesora de educación primaria en un colegio de su pueblo. Tiene una complexión normal, de 1.70 metros de altura, pelo moreno y ojos marrones. Dichos ojos siempre trasladan felicidad en las fotos familiares que publica en sus redes sociales.
Pero, ¿quién es Eva? No lo sé. La verdad es que no tengo ni idea. No la conozco. Solo sé que estuvo ingresada en el Hospital porque, ayer, dando una vuelta, me tropecé con su cinta identificativa del ingreso hospitalario, que estaba tirada en el suelo y contenía información suficiente como para poder localizarla. El resto ya estaba todo subido a la red. Todo lo que sé sobre ella lo he averiguado tras una búsqueda de 20 minutos en Google, sin herramientas de hacking.
Evidentemente, no se llama Eva, pero he querido preservar su privacidad por motivos de seguridad, intentando mantener la cautela que ella no ha tenido con sus datos.
Sí voy a aprovechar esta historia para insistir en que cuides y protejas tu información personal, ya que nunca sabes en manos de quién puede caer. Así, también protegerás lo que más quieres: tu intimidad y tu familia.
Solo espero que Eva tenga unas contraseñas complejas…


